Destinos,  Italia

Cementerio Monumental de Milán, un museo al aire libre

El Cimitero Monumentale di Milano no es solo un cementerio si no que es un museo al aire libre. Os puede parecer raro que os lo recomiende como uno de los sitios más imprescindibles de la ciudad pero es que lo es. Por qué lo que os vais a encontrar en este sitio, no os lo esperaríais nunca.

Es conocido por la cantidad de monumentos, de tumbas y de mausoleos artísticos que hay. ¡Y es gigante! Tiene más de 250.000 metros cuadrados! Sólo os digo que nosotros estuvimos una mañana entera allí y no vimos ni la mitad. Todo es un laberinto y a día de hoy sigo frustrada por no haber visto algunas de las tumbas que luego vi en fotos y que son brutales, cómo la Última Cena que hay en la tumba de la familia Campari. Además, nos pilló la visita con lluvia así que no saqué casi la cámara, las fotos no han salido muy bien e íbamos curioseando por dónde veíamos que habían grupos de niños de excursión con el cole 😉

Se inauguró oficialmente en 1866 con la idea de unificar pequeños cementerios que habían dispersos por la ciudad y desde entonces se ha llenado de obras artísticas. Aquí hay enterados grandes personajes de la historia de Italia como Alessandro Manzoni (poeta y el que es considerado como el fundador de la lengua italiana moderna), Alberto Ascari (campeón Formula 1), Vladimir Horowitz (pianista) y así un sin fin de artistas, políticos, empresarios, etc. y se nota que muchas de las familias que están descansando aquí eran adineradas.

Para ser más exactos, el mausoleo de Antonio Bernocchi y su mujer es ¡una réplica de la Columna de Trajano! Una pasada.

Acceso

Hay varias puertas por las que puedes entrar al Cementerio aunque la principal es atravesando el Famedio, un edificio gigante (no tiene perdida) con unas escalinatas que te lleva a alguna de las tumbas menos ostentosas pero igual de interesantes. Allí arriba está enterrado Alessandro Manzoni, por ejemplo. Además de que hay algunos paneles con fotografías de coches fúnebres de la época.

La entrada es gratuita pero una vez entras, a mano izquierda (antes de subir las escaleras) hay una pequeña recepción dónde te pueden facilitar un plano del cementerio. Nosotros de eso nos enteramos tarde porqué somos tan geniales que entramos por una de las pequeñas puertas laterales y acabamos la visita atravesando el Famedio, así que la información ya no nos valía de mucho.

También destacar que el cementerio está dividido en varias secciones, una para los católicos, otra para los judíos y otra para personas que no tenían fe católica.

Dicho todo esto, ¿qué piensas? ¿Merece la pena una visita a este lugar? ¿Eres de los que te gusta visitar cementerios cuándo estás de viaje y hay algunos muy distintos a los que estás acostumbrado?

Estudiante de Comunicación. Aficionada a los viajes, la naturaleza, la fotografía y la literatura. Utilizo ésta plataforma para mostrar aquello que me apasiona.

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