Sighisoara es una ciudad de leyendas, de historias y de mitos. Esta ciudad ubicada en la región de Transilvania (Rumanía) en el distrito de Mures es famosa por ser -supuestamente- la ciudad que vio nacer a Vlad Tepes más conocido como Drácula. Y digo supuestamente porque no hay nada que lo demuestre solo el hecho de que su padre estuvo en la ciudad por esas fechas (1431), aún así se puede encontrar la casa donde supuestamente vivió convertida actualmente en un restaurante. De todas formas, Drácula es su emblema y a cada paso que se da por la ciudad se observa su influencia, en tazas, postales, cuadros, y un gran etcétera.
Sighisoara

Pero como he dicho, es una ciudad de leyendas como la que cuentan sus habitantes para contar el nacimiento de Sighisoara. Todos conoceréis el cuento del Flautista de Hamelin, supongo. La leyenda cuenta que en 1248 en Hamelin, una localidad alemana, había una invasión de ratones hasta que un día apareció un desconocido, un flautista que llevó con su música a todos los ratones hasta el río donde se ahogaron. Cuando volvió al pueblo y pidió que le pagaran por su trabajo los habitantes de Hamelin se negaron así que el flautista, un tiempo después, volvió y en esta ocasión hipnotizó a todos los niños del pueblo y le siguieron hasta una montaña cercana donde desaparecieron para siempre. Hasta aquí el cuento, pero los habitantes de Sighisoara han modificado el final diciendo que esos niños llegaron hasta Sighisoara donde construyeron la Ciudadela.

Hay que entender que esta leyenda tiene su contexto en la historia de la ciudad. Fue fundada por los sajones allá por el siglo XIII. Estos sajones, enviados por el rey húngaro Géza II, construyeron la fortificación de la ciudadela y en 1260 se consideró como castillo.

Esta ciudad es considerada una de las más bonitas de Rumanía y también es una de las más turísticas. Su ciudadela, gracias a su historia, patrimonio y arquitectura es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre sus calles se puede observar su pasado sajón; las casas, los colores, el hecho de que gran parte de las casas posean el nombre de sus primeros dueños (Carpius, Wagner, Johann, Shuller, etc.) son una de las pruebas de ese pasado.

También es una de esas pruebas el Cementerio Evangélico de la ciudadela, también conocido como el Cementerio Sajón. Se llega al cementerio subiendo las escaleras tapadas. Un lugar tranquilo donde se puede una pasear o sentarse en un banco a la sombra de los árboles o dedicar tiempo a leer esas antiguas lápidas llenas de historias y misterios. En este cementerio hay lapidas que datan del siglo XVIII y XIX y ese es uno de los motivos por el cual también es Patrimonio de la UNESCO.

sighisoara, rumania

Pero tal vez el símbolo más característico de esta ciudadela medieval es la Torre del Reloj. Construido en el siglo XIV servía para defender la entrada principal a la Ciudadela además fue sede del Consejo hasta 1566. El reloj que hay en la torre fue construido en Suiza y colocado en 1648. Está decorado con figuritas que simbolizan los siete días de la semana y también a la Diosa de la Justicia y de la Verdad, además del día y de la noche. En 1694 se le puso un motor eléctrico sin quitarle esa presencia que poseé. De hecho, se dice que el reloj nunca se queda atrasado y sirve para que tanto los habitantes como los forasteros puedan poner bien sus relojes. En 1676 la Torre fue incendiada y la posterior reforma es la que le ha dado el aspecto actual.

Y como ya he mencionado anteriormente, Sighisoara es una ciudad de leyendas y por supuesto, hay una alrededor del globo de oro que hay en la punta de la Torre del Reloj. Se cuenta que los habitantes de Sighisoara, cuando la Torre ya estaba acabada se quedaron con la sensación de que no era así, de que aún le faltaba algo para considerarla del todo finalizada. A sus oídos llegó la información de que en un lejano lugar existía un gigante que fabricaba globos de oro. Acudieron a él y le pidieron que fabricara uno para su querida torre. El gigante así lo hizo y colocó el recién creado globo en su correspondiente lugar pero les advirtió de que el globo permanecería en el lugar hasta que una persona suficientemente alta lo tocase con la mano; si lo hacía el globo sería suyo. Y desde entonces los aldeanos viven con el temor de que algún día la advertencia se cumpla y aunque haya pasado tanto tiempo sin que sucediese siempre están a la espera porque… quién sabe si algún día…

Os invito a que la visitéis porque os encantará. Para cualquier cosa, ya sabéis donde estoy.

¡Un abrazo!

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