La ruta de las Ermitas de Tella

En las faldas del Monte Perdido y en la frontera con el Parque Nacional de Ordesa y el Monte Perdido, se encuentra Tella, una de las más bonitas comarcas del Sobrarbe.

Pueblo de brujas, con un pasado prehistórico que ha dejado restos cómo un Dolmen de la época del Neolítico, restos humanos y del oso cavernario, está a 1.384 metros de altura y contiene el Museo del Oso Cavernario y también un Museo de las Brujas.

Losa de la Campa o Piedra de Vasar

Esos son los nombres de lo que se llama popularmente, el Dolmen de Tella. Era utilizado para guardar los aperos de labranza pero hace aproximadamente 70 años en unas excavaciones encontraron huesos descompuestos. A partir de allí ya se realizó las investigaciones oportunas para conocer la época a la que pertenecía y darse cuenta de que era un sepulcro megalítico.

En cuanto al Museo de las Brujas por desgracia lo pillamos cerrado aunque fue el motivo principal de subir hasta allí arriba pero a pesar de la desilusión decidimos aprovechar que estábamos en Tella para dar un paseo por este pequeño pueblo cuyas casas discurren en una sola calle; y hacer una de sus rutas de senderismo estrella que nos recomendaron en la Oficina de Turismo: la ruta de las tres Ermitas.

¡Y menos mal que decidimos hacerlo! Porque esta ruta está en mi Top 5 de las rutas con mejores vistas que hemos realizado.

Ruta de las Ermitas

Bordea la montaña en la que se encuentra Tella y visita las tres ermitas que encuentras en las diferentes caras de la montaña. Y si pillas un día despejado y soleado como fue nuestro caso, las vistas son espectaculares.

Es circular, corta y sin ninguna dificultad. Está muy bien señalizada y no tiene ninguna perdida porque es el único sendero que tienes una vez la has empezado, aunque en la Oficina de Turismo te podrán dar un mapa si lo prefieres.

Comienza en la Iglesia de San Martín que está justo al principio del pueblo, al lado de la Oficina de Turismo y las tres ermitas que verás a lo largo de la ruta son la ermita de los Santos Juan y Pablo (S. XI), la ermita de la Virgen de Fajanillas (S. XII) y la ermita de la Virgen de la Peña (S. XVI). Se puede entrar en ellas pero respeta su interior seas o no creyente, porqué dentro verás ofrendas de los visitantes, dibujos realizados por los más peques y un cuaderno de visitas.


Es apta para hacer con los más pequeños de la familia debido a su sencillez y también es muy recomendable hacer altos en el camino, hacer un picnic y disfrutar del paisaje. Nosotros la hicimos en primavera y paramos en varias ocasiones para tirarnos en la hierba y simplemente disfrutar. Recargar las pilas en medio de la naturaleza siempre viene bien.

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Estudiante de Comunicación. Aficionada a los viajes, la naturaleza, la fotografía y la literatura. Utilizo ésta plataforma para mostrar aquello que me apasiona.

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