El poder solo busca poder e imponer su dogma. Es por ello que la Iglesia ha intentado por todos los medios arrasar con cualquier reminiscencia ancestral de nuestras queridas religiones antiguas las cuales, siempre desde su punto de vista, podían poner en peligro su situación de privilegio. Para la Iglesia, los paganos, los brujos y brujas, siempre han sido la viva imagen de la perversión, la desviación carnal y la maldad. Para nosotros, ese concepto nada tiene que ver con la división dual y artificial de la moral. Maldad y bondad son lo mismo, la una no podría existir sin la otra.

P. 239

La hermandad de la Diosa es la tercera parte de la Trilogía Insomne escrita y autopublicada por Samuel Vernal. Una trilogía donde los asesinatos, la investigación de éstos y una historia ancestral se funden en una obra apasionante que me ha tenido en ascuas durante toda su lectura.

Para poneros en situación, os recuerdo las tramas de las primeras dos partes aunque si os interesa, las podéis encontrar en el blog.

En la primera parte, El rencor de la Montaña Insomne, Samuel nos presenta una historia llena de misticismo y misterio alrededor del origen del euskera y de unos asesinatos relacionados con esa información y protección de conocimiento que hay alrededor de la lengua y de una magia ancestral.

En Soñado por brujas, la segunda parte de la trilogía, también hay que resolver una serie de asesinatos mientras, de forma simultanea, Anne Wellington, una de las protagonistas, sigue intentando descifrar el Códice 60, un documento de una gran antigüedad e importancia y que Anne fue contratada por Petunia, una fundación importante en la trama de toda la trilogía, para su traducción. Ese Códice no solo podría hablar sobre el origen del euskera si no también sobre una antigua profecía que pondría el mundo patas arriba.

En las dos primeras partes se nos presentaba la trama que acompaña a toda la obra; misterio y misticismo alrededor de una sabiduría ancestral, el descubrimiento de “los que habían antes”. Un grupo de gigantes que habitaron y que veneraban a una bruja que aparece en varias religiones con nombres distintos; una bruja con un poder sorprendente y un pueblo que podría haber sido el que hablo por primera vez el euskera y que gracias a ellos existe esta lengua.

En la tercera parte, la historia se complica a la vez que va atando cabos y aclarando muchos temas que nos habían dejado sin aliento en Soñado por brujas.

Alguien empieza a asesinar en serie a niñas y mujeres, las viste con un camisón blanco y las ofrece a la Diosa Amari dejando sus cadáveres a los pies de las montañas. A primera vista, Anne Wellington no es consciente de que esos asesinatos tienen mucho que ver con la profecía que descubrió en el Códice 60, con la enfermedad del sueño que tienen los Centinelas de las Madres ni mucho menos con la investigación que están llevando a cabo por descubrir y conocer la historia de los Gigantes.

Sin embargo, a medida que va descubriendo su historia familiar y su descendencia, irá comprendiendo que esos asesinatos tienen relación con lo que ella y David Vanner representan y lo que son.

Si las dos primeras partes sucedían, prácticamente, en el País Vasco y la Rioja Alavesa, en el final de la trilogía encontramos escenarios nuevos. David Vanner y Ander seguirán estando aquí pero Anne y Mechero irán visitando rincones de Reino Unido, donde vive la familia de Anne, y rincones con un pasado ancestral muy fuerte cómo Grecia y Cerdeña. Sus viajes a esos lugares les ayudarán a desentrañar el misterio alrededor de los Gigantes. Esas excursiones les ayudarán también a conocer el movimiento y la lucha que hay dentro de la Fundación Petunia y que podría poner en peligro sus vidas.

Paralelamente a Anne y a Mechero, tenemos a un David Vanner medio desaparecido que junto a su padre, Ruud, se pasa casi todo el libro de viaje en viaje por la región y hasta al final del libro no llegamos a entender a que se debe ésta desaparición. Cómo David está constantemente de viaje y Ander ya se ha enterado de la enfermedad del sueño que padece, utiliza éste tiempo a solas para investigar sobre el “Síndrome del Insomnio Familiar Fatal” y sin quererlo, de repente, se ve sumergido entre libros y misterios de una de las familias ancestrales más fuertes actualmente.

También aparece un nuevo personaje: Aimar Errekamendi, agente de la Ertzaintza, que intenta desentrañar el misterio relacionado con el último asesinato de Soñado por brujas. Es una de las pocas personas, aparte de los involucrados y de Ander que se va enterando poco a poco de lo que está sucediendo y al final llega a ser una figura clave en el desenlace de la Trilogía. Es un personaje que se llega a tener cariño pero a la vez tiene un no sé qué que molesto. Es una figura que da mucho juego en la obra.

Hasta aquí lo que os puedo contar por encima y sin desentrañar nada o muy poco de la Trilogía. Es complicado porque si en las otras dos partes habían varios frentes abiertos en ésta última se duplican. Son muchas las tramas paralelas que hay y mucho los grupos de personajes que aparecen y que tienen sus propias tramas. También hay mucha más información que procesar porque en estas 618 páginas tiene que quedar todo muy bien hilado y zanjado.

Sin embargo, al finalizar su lectura no me dejó la sensación de caos y sí que creo que Samuel Vernal ha conseguido contestar todas las preguntas surgidas. Pero es verdad que me ha costado y me sigue costando describir el libro e incluso la trilogía entera, con una reseña breve y sencilla. Y esto se debe a todos los frentes que trata, que aunque tenga un nexo común no consigo definir bien ni resumirlo. Tal vez necesite mucho más tiempo para sintetizar una sinopsis clara y concisa de la Trilogía Insomne.

Lo que no puedo poner en duda es que Samuel ha conseguido crear una trilogía que engancha desde el principio hasta el final. Incluso los momentos bajos de la obra son enriquecedores y aporta información que luego me he puesto a investigar por mi cuenta porque me parece increíble su importancia en la historia de la humanidad y lo poco que se sabe al respecto, cómo por ejemplo la existencia de Göbekli Tepe, el templo religioso más antiguo que se conoce.

En definitiva, os recomiendo mucho la Trilogía si os gusta la novela de misterio y/o policíaca y si, al igual que a mi, el tema de la brujería os llama la atención. Es curioso como Samuel la enfoca y la trata. Plantea discusiones relacionados con el bien y el mal, pasado y futuro, respeto hacia las tradiciones ancestrales, poder femenino y masculino, etc., muy interesantes.

Si le dais una oportunidad, decidme que os ha aparecido e incluso podemos comentarla después 🙂

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