Graz es una de esas ciudades que pasan desapercibidas para muchos y que es una pena porque cuenta con un gran legado artístico y arquitectónico. La ciudad cuenta con edificios que datan de la época gótica, renacentista y barroca además de poseer edificios vanguardistas como por ejemplo el Museo Kunsthaus también conocido como la Ballena Azul por su forma o el Murinsel, la isla artificial que hay sobre el río Mur. El casco antiguo de la capital de Estiria es Patrimonio de la Humanidad por UNESCO desde 1999 justamente por la mezcla de arquitectura que tiene además de porque es uno de los centros históricos mejor cuidados de Europa. Para seguir echándole flores es una ciudad universitaria por lo que el ambiente festivo y vanguardista reina en la segunda ciudad más grande de Austria. Es el lugar de varios festivales culturales como el Styriarte que es un festival de música clásica, La Strada, festival de arte callejero o el Festival de Jazz, entre otros tantos. En parte por todo esto fue nombrada en el 2003 Ciudad Europea de la Cultura.

Fue residencia de los Habsburgo a partir de 1379 como consecuencia de ser nombrada capital de la Austria Interna (Estiria, Carintia, Carniola y tierras italianas) y fue ocupada varias veces por el ejército francés y bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial sin tener una perdida muy significativa pero fue durante la primera invasión francesa cuando Napoleón mandó destruir el Castillo que había en la colina Schlossberg. Fue después de la independencia del país en 1955 cuando la ciudad empezó a cambiar significativamente y a convertirse en la ciudad vanguardista y cultural que es hoy en día. Es a partir de ahora que empieza a crearse grandes festivales como los mencionados anteriormente, a crear puentes y una zona peatonal, etc. Decir que en 1993 incluso Greenpeace le dio un premio a la ciudad de Graz así que imaginaros en lo que se ha convertido.

Ya sea por lo que os he contado -y os contaré a continuación- merece la pena organizar un viaje a esta ciudad o hacer una escapada desde Viena que fue mi caso. Nosotros tan solo estuvimos un día (poco menos de un día) en pleno diciembre y fuimos en coche. Hacía mucho frío pero el día estaba soleado y los puestos de castañas y el ambiente que se respiraba nos aliviaba parte del frío. Pero me encantaría volver en verano, disfrutar de alguno de sus festivales y poder conocerla a fondo ya que en menos de un día da para ver muy poco aunque dio de sobra para enamorarme de ella. Así que quiero volver para disfrutarla tranquilamente y en toda su esencia. De hecho, tengo que reconocer que en ese viaje a Austria Graz fue la que más me impresionó en todos los aspectos (positivos).

1. Casco Antiguo y Schlossberg

El primer destino fue el casco antiguo por el cual paseamos y paseamos; calles llenas de gente, edificios que te quitaban el hipo por su arquitectura, sus detalles y sus colores y con callejuelas empedradas. Desde el mismo centro subimos a la colina Schlossberg, una fortaleza rodeada de bosques en cuya cima se encuentra la famosa y característica Torre del Reloj. Subimos la colina andando pero se puede subir a través de unas escaleras que hay en la parte de atrás o por un ascensor inclinado que tienen para subir (Carril del Schlossber). La subida la hicimos a través de una cuesta asfaltada pero que discurría por entre el bosque y a medida que subíamos teníamos mejores vistas de la ciudad y era preciosa. No sé si lo sabéis pero los techos de Graz destacan por sus colores anaranjados y da un aspecto muy llamativo a la ciudad.

2. Torre del Reloj

Una vez en la cima está la famosa Torre del Reloj símbolo indiscutible de la ciudad, edificado en el año 1560 y fue lo único que sobrevivió al derivo del Castillo por parte del ejercito francés como consecuencia del Tratado de Schönbrunn. Este tratado, firmado entre Francia y Alemania en 1809 supuso el fin a la guerra de la Quinta Coalición durante el período de las Guerras Napoleónicas; supuso varias perdidas para Austria que vio como tuvo que ceder el Tirol, Salzburgo, Triste, Dalmacia y algunas partes de la actual Polonia.

La peculiaridad de este reloj es que las agujas del reloj funcionan al revés; es decir, el minutero marca las horas y la aguja que marca las horas normalmente aquí marcan los minutos. Al parecer esto se debe a que antiguamente solo existían las agujas que marcaban las horas y posteriormente, cuando empezaron a usarse los minuteros, fue cuando se le añadió a este Reloj.

Como curiosidad decir que existe una tradición romántica alrededor de este símbolo de la ciudad: que los enamorados tienen que darse su primer beso a las sombras de la Torre 😉

3. Murinsel o isla artificial sobre el río Mur

Habíamos subido por una rampa hacia la Torre y bajamos por el otro lado disfrutando de los tantos y tantos escalones que hay para hacerlo. Así es como seguimos recorriendo la ciudad y dimos un paseo por las orillas del río Mur asta llegar a esta isla artificial de diseño vanguardista que da la sensación de no estar en el sitio adecuado. Miraba a mi alrededor y veía esos edificios tan típicos de Austria, coloridos, como sacados de un cuento, rodeados de árboles que se hospedaban a los pies del río dándole un toque mágico a la ciudad y de repente esa isla, ahí. Esta isla con forma de anfiteatro está en medio del río unida a ambas orillas a través de unas plataformas y alberga actualmente un café. Nosotros nos dimos un paseo por ella y de paso aprovechamos y usamos su baño, pero no nos quedamos a tomar nada. Salimos y seguimos con el paseo, pasamos por al lado del Museo Kunsthaus aunque me quedé con las ganas de entrar pero pudimos observar esa estructura que dicen que tiene forma de ballena.

Disfrutamos de un parque enorme que encontramos y que por desgracia ya no me acuerdo como se llamaba ni como dimos con él; de lo que si me acuerdo es de que tenían el busto de Mozart. Después de este último paseo nos fuimos a comer a una taberna típica de allí y ya tiramos para Viena. Como podéis observar fue una visita extremadamente corta pero os la recomiendo aunque tengáis menos de un día para visitarla. También tengo que deciros que nosotros hicimos la ruta al revés; veréis que mucha gente recorrió primero el centro, la Isla Mur, las escalinatas, etc., y luego como final subió a la colina. Nosotros como es lo que teníamos más ganas de ver fuimos casi lanzados ahí tras recorrer el centro, pero eso ya es elección vuestra, como queréis visitar la ciudad y a que queréis dar preferencia.

Si os puedo ayudar o si tenéis dudas, ya sabéis por donde poneros en contacto conmigo.

¡Un abrazo!

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