Alberobello, el pueblo de los «trulli».

El viaje a Bari (Italia) podría decirse que fue una improvisación. Era trece de diciembre. Nuestro aniversario y cómo tal, saldríamos de viaje. Por diferentes motivos fuimos aplazando la elección y la compra de los billetes hasta que, a última hora, vimos que los vuelos estaban por las nubes y los alojamientos también. Así que la opción más asequible para una escapada de dos días fue Bari.

Tengo que decir que la visita a la ciudad pasó sin pena ni gloria. Es una ciudad más de otras tantas; estábamos en Italia pero bien podríamos encontrarnos en España. Es cierto que en el casco antiguo si que se respiraba ese aire italiano, con sus puestos de frutas y verduras, la venta de pescado fresco, la ropa tendida al aire, las señoras y sus mandiles, etc. Sin embargo, el segundo día decidimos hacer algo de provecho y cogimos el tren dirección Alberobello.

Éste encantador pueblo se encuentra en la provincia de Bari, en la región de la Puglia. Una región con muchísimo encanto y con pueblos que merece la pena visitar con más días y un coche a tu disposición. Cómo nosotros no disponíamos ni de uno ni de lo otro, nos conformamos con visitar solo éste pueblo.

Alberobello es conocido por los “trulli”, unas casas muy típicas de la región de la Puglia y que se concentran sobre todo aquí. Los trullos de Alberobello son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1996. Un paseo por sus calles y entenderás el motivo de ésta decisión.

Los trulli son casas construidas tan solo con piedras y la forma redonda de sus techos se debe a que es la forma más compacta, segura y estable para construir solo con piedras; o al menos así lo consideraron en su momento los habitantes del pueblo. En la mayoría de estas casas se puede observar que están decorados con símbolos místicos y religiosos. También te encontrarás con varios locales (joyerías, tiendas de souvenirs) que te hablarán y/o mostrarán el significado de los diferentes símbolos que se encuentran en el pueblo.

Las vistas tanto de los miradores cómo desde las propias calles que conforman el casco antiguo, son preciosas. Además era diciembre, la Navidad estaba cerca, y eran varias las calles que estaban decoradas para recibir a ésta festividad, lo que otorgaba una belleza adicional al lugar.

Pero sin entrar en muchos detalles, aquí os dejamos con una galería de fotografías para que veáis por vosotros mismos que os encontraréis si algún día vais hasta allí 🙂

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Amalia Coco Escrito por:

Estudiante de Comunicación. Aficionada a los viajes, la naturaleza, la fotografía y la literatura. Utilizo ésta plataforma para mostrar aquello que me apasiona.

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